El Gobierno Neuquino emitió un decreto con el que otorgó el aumento salarial a los docentes, según el índice de precios al consumidor (IPC). Esta decisión levantó las voces del gremio, quien rechazó la medida, exigió la urgente reapertura de las negociaciones y reafirmó los tres días de paro programados para la semana entrante.

“Contempla y atiende todos los puntos discutidos en la paritaria y garantiza, por sobre todas las cosas, el beneficio del conjunto de los neuquinos”, explicó la ministra de Educación, Soledad Martínez, quien calificó a dicha propuesta como “la mejor del país” y mencionó que “la Educación es la herramienta fundamental para construir un Neuquén justo, equitativo y con sustentabilidad social”.

Si bien el decreto contempla la totalidad de los puntos discutidos en la paritaria, tanto desde lo salarial como desde el funcionamiento del sistema, la misma fue mayoritariamente rechazada por las asambleas del gremio docente.

Aunque desde el Gobierno se informó que es “un esquema de actualización salarial por IPC a fin de defender el poder adquisitivo del salario, dos pagos adicionales de $100.000 y $125.000 a efectivizarse en marzo y en abril y el pago de un adicional por ubicación por zona desfavorable y muy desfavorable. Lo que se olvidan de informar es que los bonos están atados al presentismo, un ítems que bien podría relacionarse con la “extorción”.

También se hace saber desde el Ejecutivo que, a fin de mejorar el funcionamiento del sistema educativo, propusimos la creación de más de 30.000 horas y 600 cargos para poner en marcha integralmente el diseño curricular de Inicial y Media y cumplimos con la totalidad de los cargos y horas pedidas en todo el sistema. Eso no puede considerarse como propuesta porque es algo que está obligado por resolución emitida por el Consejo Provincial de Educación.

En fin, mientras el Gobierno decreta el gremio sale al cruce y se prepara para redoblar fuerzas e ir por todo en defensa de los derechos laborales. A nadie puede sorprenderle que esta decisión del gobernador entrante, Rolando Figueroa, amedrente a las y los docentes. Todo lo contrario. Hay suficientes muestras de ello a lo largo de los últimos 42 años.